CONFLICTOS DE PAREJA
En general, los conflictos y las crisis en las parejas se pueden introducir en los siguientes cuatro apartados:
- Un problema crucial y básico, es el de la comunicación
- El manejo de las pulsiones. El convivir con la agresividad, la timidez, las vergüenzas, los conflictos de autoridad de cada uno.
- Conflicto de deseo. La sexualidad es una pulsión, pero el deseo es un capítulo diferente en los conflictos de pareja.
- Conflictos vinculados a las tareas de lo cotidiano, a la compatibilidad de caracteres y a los proyectos, comunes o individuales.
Sin embargo, no todas las parejas son iguales. Con la visión del diagnóstico estructural(DIDE), desde el que partimos para hacer las evaluaciones, tanto individuales como de sistemas, podríamos hablar de tres tipos de pareja con ciertas diferencias básicas, especialmente en lo que se refiere al núcleo. El núcleo de un sistema está en la base estructural y ésta es la suma de los dos individuos que la crean, partiendo de que lo que aproxima a esas dos personas es la relación, el impulso amoroso, aunque lo que mantiene esta convivencia sean otros aspectos porque se ponen en marcha mecanismos patógenos como consecuencia de la propia ontología del núcleo y de los individuos que forman la pareja.
PAREJA SIMBIÓTICA
En esta unión y convivencia las dos estructuras individuales se van fagocitando de manera que se pierde la identidad individual, existiendo y permaneciendo solamente la del sistema. Hay una gran dependencia de una persona con la otra; prácticamente todo lo que hace uno tiene que pasar por el beneplácito del otro y viceversa; la sensación de soledad es insoportable, no se toleran espacios vacíos, y la responsabilidad pasa a ser prácticamente compartida del todo. Por tanto llevan la dinámica cotidiana de una manera muy compartida, muy común y prácticamente son uno. Estas parejas pueden ser eternas, se acaban cuando la estructura de uno de los miembros muere, se enferma o tiene algún problema. De hecho viven conflictos muy fuertes en los duelos pues la persona que queda viva no puede soportar el dolor de la pérdida porque el proceso simbiótico hace que prácticamente el alma sea compartida. Hay un alma y dos cuerpos.
Llegan a consulta en situaciones de duelo o en las que aparece una crisis generalmente causada por factores externos, por los satélites que forman el sistema familiar, como puede ser algún problema de los hijos. En situación extrema cuando alguno de los dos fallece o desaparece, o porque plantea el divorcio, debido generalmente a que aparece una tercera persona más fagocitante todavía que
PAREJA NUCLEAR
Si en la pareja simbiótica veíamos un núcleo aquí vemos dos en el que cada uno lleva una dinámica particular, o bien con los hijos, o bien con la vida social, siempre muy amplia. Es la pareja que cohabita pero en la que no hay contacto; se pierde -si es que se tuvo alguna vez- el “estar con”, la sensación de complicidad, de enamoramiento, de participación, pero se sigue coexistiendo y podríamos decir que cada uno lleva vidas paralelas conviviendo dentro del sistema; surgen conflictos de comunicación, pulsiones, deseo, o proyectos, pero tienen mucho empeño en dar la imagen de que todo va bien. Entrar en contacto con su disociación les llevaría a la crisis inmediata, entonces intentan mantener el sistema familiar a toda costa apoyándose en él y convirtiéndolo en un objetivo de logro: la educación de los hijos, los objetivos sociales, el bienestar, etc. Para cubrir las necesidades del sistema y al tiempo las de las estructuras individuales, se mantienen esas dobles vidas. Ahí entran los/as amantes, las distracciones, los proyectos con otras personas y se vive una coexistencia sin núcleo, creándose pequeños subsistemas dentro del sistema familiar, como son las complicidades y simpatías entre los miembros.
PAREJA ADAPTATIVA
Estas parejas son más concientes de las crisis, porque tienen una identidad individual y conciencia de sí mismos, pero también desean una identidad de pareja. Sienten necesidad de vivir el deseo con su compañero, la comunicación, las pulsiones, la vida cotidiana. Es decir, hay una elección. Como son las que más entran en contacto con el conflicto, también entran más en crisis, aunque esto no significa que sean las parejas más críticas -porque conflictos tienen todas- pero este es el más vistoso y también el que más aparece en terapia.
La comunicación en este tipo de pareja está vinculada a lo emocional y muchas veces se relaciona con momentos de agresividad, insatisfacción y queja. Esto no es negativo ni positivo, sino una situación que a su vez nos está mostrando la realidad social que vivimos. (X.Serrano)
Saludos
Laura Chisvert

No hay comentarios:
Publicar un comentario