
La Organización Mundial de la Salud (O.M.S), a partir de unos estudios realizados en 1988, comunicaba que cerca del 10% de las consultas médicas generales no psiquiátricas, son debidas siempre a una problemática depresiva. Teniendo en cuenta, como dice también el informe de la O.M.S. que el 98% de los casos en los que se supone que hay una vinculación a la problemática depresiva no llega a la consulta, esta es una cifra suficientemente significativa para que la depresión sea un tema de interés a nivel médico general, y no solo ya psiquiátrico o psicopatológico. (M. García, 1986).
Para profundizar en el tema dividiré esta disertación en tres puntos principales:
A) Definición de
B
C) Perspectivas terapéuticas de la vegetoterapia en los estados depresivos.
A)
¿Qué es la depresión? He tomado como referencia inicial dos autores junto a W. Reich.
El primero de ellos, Widlocher, por su actualización en Francia y aquí en España, al publicarse hace poco su libro «Las lógicas de la depresión» (1986). El autor, Psicoanalista Psiquiatra de la Universidad de París, plantea el libro bajo la perspectiva de la investigación de la depresión desde el punto de vista de «Síndrome»: «El Síndrome depresivo se caracteriza por dos elementos fundamentales: Tristeza y lentitud psicomotriz, uno tiene que ir ligado automáticamente al otro». Los síntomas concretos que englobaría, –en cuanto que Síndrome es la clasificación genérica de un montón de síntomas–, serían la apatía, el aburrimiento, la melancolía, la nostalgia del pasado, la negación del presente, el pesimismo en el futuro, la lentitud en los movimientos, pobreza en los gestos, poca comunicación y respuestas breves, y acompañado todo esto de trastornos del sueño, trastornos de la alimentación, tipo anorexia, bulimia, trastornos neurovegetativos y manifestaciones físicas de angustia». (Widlocher, 1986).
La clasificación de este autor hablando del Síndrome Depresivo engloba toda una serie de síntomas que se dan también en otros Síndromes, pero insistiendo en la particularidad de la existencia de dos elementos comunes para que se dé la Depresión, «la tristeza y la lentitud psicomotriz».
El segundo autor es A. Lowen, terapeuta que creó el «análisis bioenergético» y autor del libro «La Depresión y el Cuerpo» (1982) que aporta el punto de vista mantenido en las terapias corporales, (en la cual no nos incluimos, aunque parezca paradójico) hablando de la depresión como del estado de inmovilización personal y de pérdida de energía, perdiendo la fe en uno mismo, el sentirse impotente y cerrado emotivamente. Existiendo siempre como base histórica la pérdida del amor de la madre. (Lowen. 1982).
W. Reich, en sus textos hace referencias muy breves a la Depresión, pero utiliza otros términos sinónimos de ésta en cuanto que la terminología «depresión» en psiquiatría, también ha sido utilizada más actualmente al adjudicar a este término toda una serie de síntomas. Interpretando a Reich, entendería la Depresión como un estado personal consecuencia de la suma de varios factores entre los que estaría la falta de motilidad vegetativa, bloqueo emocional, –esto se corresponde un poco con la idea de Lowen (Lowen estudió un tiempo con Reich)– pero que responde a lógicas funcionales diversas dependiendo de la estructura de carácter del sujeto. En este último punto estaría la diferencia con Lowen, con Widlocher y en general con la visión de
Fundamentalmente, en los textos de Reich se puede observar una diferencia básica entre la depresión en las estructuras de carácter y depresión biopática. Esta última en cuanto a concepto que Reich (1948a) define como resignación caracterial no visible a simple vista, es decir, una situación de resignación de base existencial que no tiene porqué manifestarse hacia el exterior. Puede tratarse de personas hiperactivas, Optimistas aparentemente, pero con una base «resignada depresiva». Reich expuso este concepto en su libro «La Biopatía del Cáncer» (1948). En él se expone cómo la resignación es una de las claves para entender el desarrollo de las biopatías.
Esta introducción me sirve como punto de referencia para aclarar ciertos conceptos que son importantes para sentar una definición de
Los fenomenólogos alemanes analizan la depresión vinculada a este estado de tristeza, algo, por otra parte, para ellos normal en esta sociedad. Todos tendríamos, pues, un cierto grado de depresión (tristeza) (Carballo, 84). Yo veo una gran diferencia entre ambos conceptos, como intento demostrar, y si bien la tristeza debe darse en muchos momentos de nuestra vida cotidiana en relación a las carencias del medio que nos rodea, el estado depresivo supone ya, una alteración yoica importante, no natural 1.
Otro concepto importante es el «duelo», término, sobre el que en 1915 Freud escribió un artículo denominado «Duelo y Melancolía»2. En este artículo Freud definió el duelo como el proceso de desenvestimiento libidinal del objeto amoroso; es decir el tiempo que el sujeto tarda en desvestir al objeto de la carga libidinal, de la situación comunicativa afectiva amorosa que desarrolló con él, ante la pérdida de éste. (Freud, 1915). Podríamos definir el duelo actualmente, siguiendo esta perspectiva, como el estado psicofísico también real, que se puede dar ante una situación actual, como consecuencia de la pérdida del ser amado o de una situación vital. El tiempo de duelo es un tiempo que hay que vivir, consecuencia real de algo valioso que ha desaparecido, y responde a una lógica natural. El no ser vivido está reflejando una sintomatología.
Otro concepto que hay que distinguir de la Depresión sería el estado de «abatimiento y fatiga». Este puede producirse por mil motivos: una situación de estrés excesivo, por factores de mediación, por preocupaciones económicas, por un exceso de trabajo, etc., que pueden crear aparentemente un estado depresivo, que no es tal, sino que es simplemente una consecuencia, basada en una situación de confusión, de obnubilación, de malestar, fruto de una situación de estrés que a fin de cuentas también conlleva una transformación bioquímica que puede generar elementos similares a las transformaciones que se observan en estados depresivos, pero siendo dinámicamente diferente. Todos estos conceptos pueden responder a elementos actuales, mientras que el estado depresivo, si bien va a estar siempre influido por el momento actual –no podemos olvidar que Reich insiste siempre en que las circunstancias económicas, amorosas sexuales que vive el sujeto nunca hay que olvidarlas– y puede jugar un papel más o menos importante dependiendo del tipo de estado depresivo, siempre va a existir un componente histórico dentro de la dinámica etiológica de dicho estado, en cuanto que la depresión es, o bien una respuesta de un carácter estructurado en base a una reacción debida a una insatisfacción oral o una inaccesibilidad edípica como veremos después, o bien la consecuencia de un proceso de falta de estructuración caracterial por una carencia de base, por una falta de objeto sexual primitivo en el sentido Reichiano del término.
Por lo tanto, parto de la visión de que el estado depresivo no es un Síndrome, en cuanto que tenga una independencia etiológica una nosología propia y una serie de síntomas clasificativos específicos como afirma Widlocher; ni es algo adialéctico que tenga que estar siempre históricamente condicionado por la carencia o insatisfacción materna, como afirman autores como Lowen, Abraham (1924) que centra la génesis (Carballo, 1984) que confirma la tesis de Bowly de que la depresión es consecuencia de la pérdida del objeto amado (madre o padre según la edad) pero sin valorar el desarrollo posterior y la situación actual del paciente.
Esto significa que, desligando del concepto de depresión los términos ya aclarados, determinados estados depresivos similares pueden esconder una lógica funcional muy diferente en sujetos distintos con una estructura de carácter defensiva diferente, como veremos a continuación y tal como nos muestran incipientemente autores como Reich, Baker, Navarro y como mi propia experiencia clínica dentro de la vegetoterapia me ha confirmado. (X.Serrano)
Un saludo
Laura Chisvert www.psicologosbarcelona-pbc.com

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